Es que sincera y egoistamente estoy agotada de escuchar de nuevas perdidas, de nuevas partidas y de algún que otro adiós. Entonces me percaté de cómo la sombra de la muerte no sólo ronda a la vida en si, sino que también se te cuela por los huesos en algunas ocasiones y te remece los cimientos.
No me atrevo a cuestionar si la muerte es justa o no, si llega a tiempo o a veces se apresura robando recuerdos y momentos y te hace odiarla, no sé si es cruel o es que simplemente en la vida de algunos el final esta firmado de forma trágica.
Ahí viene la tragedia de los 21 a mi cabeza y realmente dudo que ese final fuese necesario, por más que la gente se consuele con frases de "Ellos están en un lugar mejor" o "Están en paz" no dejo de tener temor al atreverme a imaginar aquel final donde la gravedad jugo en contra, donde ni siquiera hubo tiempo para pensar, donde quizás sucedieron infinidad de cosas que nunca sabremos y que no tenemos derecho a suponer.
¿Pero qué es mejor? ¿Morir en un avión estrellado en el mar o fallecer a causa de una larga enfermedad que te va apagando día a día? ¿En realidad existe alguna diferencia? ¿Acaso esa diferencia sirve realmente de algo? ¿Decir adiós a sabiendas aliviana la carga de la ausencia? Es muerte al fin y al cabo, es un off definitivo, un alma que se apaga dejando un cuerpo que nada más encerraba.
Muerte... muerte, si la repites varias veces deja de sonar tan frío, pero pierde el sentido.
Nunca antes me había tocado lidiar con la muerte tan de cerca, hasta hace unos meses no tenía en mis registros ataúdes y flores secas, nunca me había enfrentado al final y mucho menos cuestionado el mío, tampoco es como si ahora mi vida tuviese otro sentido o esas cosas que la gente suele decir que a mi me suena mucho a charlatanería de pésame, pero si me siento ansiosa, siento que el tiempo me pisa los talones y la vida se me hace corta... y que más allá de dejar una huella para otros, necesito borrar las que bloquean mi cabeza.
Soy una persona de fe, cosa que me enorgullece, pero a ratos lo único que sé es que la muerte parece ser sencilla para quien se va, mientras que los que nos quedamos somos los que nos peleamos con nuestras ideas e intentamos buscarle explicación cayendo en cuestionamientos que tal vez no tenemos derecho a hacernos.
Entonces... sí, sigo cansada y quiero que deje de morir gente.

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