Cap 2
Mis ojos se detuvieron en un hombre en particular, de aspecto desgarbado, con su cabello color cobrizo excesivamente desordenado, llevaba unos jeans y una camisa a cuadros sobre una polera azul, tenía aspecto demacrado no sé si a causa del viaje o porque era su estilo el parecer indigente. Estaba inclinado retirando un bolso de la cinta, al instante se enderezó y comenzó a avanzar, su cuerpo se movía con velocidad y una gracia única, varonil y un tanto felina, esquivando el gentío. En cuanto atravesó oficialmente la puerta de embarque su rostro dibujo una sonrisa perfecta y me aturdió, sentí curiosidad por saber si sus ojos tras esas gafas negras de sol eran capaces de expresar la misma chispa de alegría deslumbrante que su boca. Esa sonrisa se ensanchó aún más y no supe porque sentí una mariposa revolotear en mi estómago, aunque aquel gesto perfecto no iba dirigido hacia mí; entonces vi a Alice colgándosele del cuello. ¡Vaya! Así que ese era el famoso Edward Cullen.
De forma escandalosa comenzó a dar vueltas con Alice colgando de su cuerpo, luego la dejó en el suelo y le besó la mejilla con afecto. De ahí lo observé mirar a mi novio, para luego fundirse en un efusivo abrazo de hombres, con palmadas incluidas.
Alice no se había equivocado al describir a su primo como un hombre sumamente atractivo e irresistible. Sin dudas pese a su aspecto un tanto descuidado este hombre era hermoso, más bien, ese mismo aspecto desgarbado le brindaba una sensualidad exquisita.
Pude imaginarme a Edward y Jake juntos de caza, de seguro ninguna mujer hubiese podido resistirse a ese par, cada uno con una belleza particular y deslumbrante, si no te gustaba el chocolate tenías la vainilla o a ambos si eras golosa

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